La llegada de los peregrinos de la Puna a Salta destaca en la Fiesta del Milagro, con una masiva participación y profunda devoción, recorriendo largas distancias para rendir homenaje al Señor y la Virgen del Milagro.
Todos esperan su llegada. Desde el primer momento en que se sabe que salieron de San Antonio de los Cobres, los peregrinos de la Puna, son esperados en cada pueblo, por cada vecino, en cada localidad. Grupos de amigos, familiares, gente simple que solo los espera para verlos pasar, para hacerles llegar un caramelo, una fruta, una botella de agua. También para dejar en sus manos, un papel con sus nombres, con sus pedidos.
Todos esperan su llegada. Desde el primer momento en que se sabe que salieron de San Antonio de los Cobres, los peregrinos de la Puna, son esperados en cada pueblo, por cada vecino, en cada localidad. Grupos de amigos, familiares, gente simple que solo los espera para verlos pasar, para hacerles llegar un caramelo, una fruta, una botella de agua. También para dejar en sus manos, un papel con sus nombres, con sus pedidos.
Estos caminantes que desde hace décadas llegan desde una de las zonas más duras de la provincia, cargan en sus hombros no solo su fe, sino también la de muchos.
En sus lágrimas, no solo están sus oraciones sino las de aquellos que los fueron acompañando en el camino.
Los primeros en salir, siempre fueron los hombres de casco: los mineros. Pero este año, el milagro del trabajo retuvo a varios en sus puestos, pero no por eso no estuvieron presentes. Vinieron sus familias. Y así sin proponérselo, monseñor Dante Bernacki contó hoy con la compañía de 17 mil personas.





