A pesar de que durante mucho tiempo la siesta fue vista como un lujo o una pérdida de tiempo, cada vez más estudios científicos demuestran sus beneficios para la salud. Dormir durante unos minutos al mediodía puede mejorar la memoria, reducir el estrés y aumentar la productividad, según expertos en neurociencia.

Las investigaciones revelan que una siesta corta, de 20 a 30 minutos, es ideal para restaurar energía sin interferir en el sueño nocturno. Sin embargo, dormir más tiempo puede tener efectos negativos, como somnolencia y desorientación al despertar, lo que puede afectar la rutina diaria.

En países como España, donde la siesta es tradicional, los especialistas abogan por incorporar este hábito en la vida diaria, especialmente en aquellos trabajos que requieren concentración constante. Reconocer la importancia de estos pequeños descansos podría ser clave para mejorar nuestra salud mental y física.

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