A pesar de que la tasa general de desocupación se mantuvo baja a fines de 2024, los jóvenes continúan enfrentando mayores dificultades para acceder al mercado laboral. La alta informalidad y las fallas en la transición del sistema educativo al trabajo son los principales obstáculos.
Aunque la tasa general de desempleo en el país se mantuvo estable a finales de 2024, los jóvenes siguen siendo los más afectados por la desocupación. La tasa de desempleo juvenil triplica a la de los adultos, una realidad que refleja las barreras estructurales que enfrentan los jóvenes al ingresar al mercado laboral.
Uno de los factores clave detrás de esta disparidad es la alta informalidad laboral que predomina en sectores donde los jóvenes suelen buscar empleo. Muchos jóvenes se ven forzados a aceptar trabajos sin derechos laborales o sin estabilidad, lo que limita sus oportunidades de crecimiento y acceso a un empleo formal.
Además, las fallas en la transición del sistema educativo al trabajo complican aún más la inserción laboral de los jóvenes. La falta de programas de capacitación adecuados y la desconexión entre las habilidades demandadas por las empresas y lo que los jóvenes aprenden en las aulas contribuyen a esta situación, dificultando su acceso a empleos bien remunerados y con proyección a largo plazo.





