El mercado de streaming en Argentina cerró el último año con cifras históricas, consolidándose como uno de los sectores de mayor expansión en la industria del entretenimiento. Según un informe de la consultora MediaTrends, la cantidad de suscripciones pagas creció un 18% interanual, alcanzando los 15,2 millones de cuentas activas. Este aumento estuvo impulsado por la incorporación de nuevas plataformas, la mejora en la conectividad y el cambio en los hábitos de consumo, con una audiencia que busca contenidos a demanda y sin interrupciones publicitarias. En paralelo, la competencia se intensificó, dando lugar a una verdadera “guerra del streaming” por captar usuarios en un contexto económico desafiante.
Netflix se mantuvo como líder del mercado argentino con el 32% de las suscripciones, aunque perdió terreno frente a la irrupción de plataformas como Max (fusión de HBO Max y Discovery+) y Disney+, que crecieron de forma sostenida durante 2025. El catálogo de producciones originales, especialmente en idioma español, se convirtió en un factor clave para la fidelización de usuarios. Series locales como Barrio Sur, producida por Netflix en alianza con productoras argentinas, lograron posicionarse entre los contenidos más vistos de la región, demostrando la creciente importancia de la industria audiovisual nacional.
Uno de los fenómenos más relevantes fue la expansión de los modelos con publicidad, conocidos como AVOD (Advertising Video On Demand). Plataformas como Netflix y Disney+ lanzaron planes más económicos que incluyen anuncios, lo que les permitió captar a usuarios que habían cancelado sus suscripciones por motivos de precio. Según datos de la CALA (Cámara Argentina de la Industria Audiovisual), un 22% de los nuevos suscriptores en 2025 optaron por estos planes, marcando una tendencia hacia la diversificación de ofertas para diferentes segmentos de público.
El streaming deportivo también vivió un año de auge, impulsado por eventos como la Copa América 2024 y la clasificación a la Copa Mundial 2026. Star+ y DirecTV Go lideraron este segmento, mientras que servicios como YouTube y Twitch ganaron espacio con transmisiones en vivo y contenido generado por creadores independientes. El fútbol, el básquet y los eSports fueron los rubros más consumidos, con un crecimiento del 40% en visualizaciones respecto a 2024. Este fenómeno confirma que el deporte sigue siendo uno de los motores principales para atraer y retener suscriptores.
En cuanto a hábitos de consumo, un estudio de Kantar reveló que los argentinos dedican en promedio 3 horas y 20 minutos diarios a plataformas de streaming, superando por primera vez el tiempo destinado a la televisión tradicional. Además, el 62% de los usuarios ve contenidos desde dispositivos móviles, lo que refleja un cambio profundo en la forma de relacionarse con el entretenimiento. Este aumento en la demanda generó también un mayor consumo de datos, obligando a las empresas de telecomunicaciones a invertir en infraestructura y mejorar la calidad de las conexiones.
El contexto económico argentino fue un desafío para el sector. Con una inflación superior al 150% anual, varias plataformas implementaron ajustes en sus precios y promociones para evitar la pérdida masiva de clientes. Netflix, por ejemplo, aplicó un incremento promedio del 45% en sus tarifas, pero compensó la suba con descuentos para usuarios que comparten cuentas y la introducción de su plan con publicidad. A pesar de estas medidas, se registró una caída del 7% en las suscripciones premium, mientras creció el consumo de planes más accesibles.
De cara a 2026, los analistas anticipan que la industria del streaming seguirá expandiéndose, aunque con mayor segmentación y concentración. Se espera que algunas plataformas pequeñas desaparezcan o se fusionen para competir con gigantes como Netflix, Max y Disney. También se proyecta un crecimiento en la producción de contenidos locales, impulsado por incentivos estatales y acuerdos regionales. En este escenario, el reto será mantener la calidad y diversidad de la oferta sin perder de vista la accesibilidad para los usuarios, que cada vez son más exigentes y selectivos a la hora de elegir dónde invertir su tiempo y dinero.




