Un nuevo estudio volvió a poner al café en el centro del debate médico. Lejos de ser un enemigo del corazón, esta popular bebida podría convertirse en un protector natural frente a las arritmias, según los resultados publicados por un equipo de investigadores internacionales.
El trabajo, basado en datos poblacionales de largo seguimiento, demostró que el consumo moderado de café —entre dos y tres tazas al día— se asocia con una reducción significativa del riesgo de desarrollar alteraciones en el ritmo cardíaco. Los especialistas explican que los antioxidantes presentes en los granos ayudan a mejorar la función de los vasos sanguíneos, reducen la inflamación y favorecen la estabilidad eléctrica del corazón.
“El café tiene una composición química compleja, y muchos de sus componentes actúan como moduladores de la salud cardiovascular. No se trata solo de cafeína”, señaló uno de los cardiólogos que participó del estudio. Además, los investigadores descartaron que haya diferencias significativas entre el café con y sin cafeína, lo que sugiere que los efectos beneficiosos provienen de otros compuestos bioactivos.
Sin embargo, los expertos insisten en que la clave está en la moderación. Un consumo excesivo puede producir efectos adversos como nerviosismo, aumento transitorio de la presión arterial o dificultades para dormir. También recomiendan evitar agregar grandes cantidades de azúcar o crema, ya que estos ingredientes pueden contrarrestar los beneficios del café.
Entre las conclusiones, el estudio subraya que los hábitos generales pesan más que una sola bebida. Mantener una dieta rica en frutas, verduras y grasas saludables, junto con ejercicio regular y chequeos médicos, continúa siendo el mejor escudo para el corazón.
En tiempos en que la ciencia revalúa viejas creencias, el café vuelve a ocupar un lugar inesperado: el de un aliado cotidiano, placentero y, ahora, potencialmente cardioprotector. Una buena noticia para millones de amantes de esta infusión que acompaña las mañanas del mundo entero.





