La aparición de una nueva variante de gripe llevó al Reino Unido a implementar medidas sanitarias que no se veían desde hace meses. Con el aumento sostenido de casos y brotes localizados en distintas regiones, el Gobierno dispuso el uso obligatorio de barbijo en transporte público, hospitales, oficinas estatales y comercios, además de confinamientos puntuales en zonas críticas.
Los expertos destacan que la cepa detectada se propaga con rapidez y genera síntomas intensos que obligaron a miles de personas a ausentarse de sus actividades. Esta situación encendió alertas en el resto de Europa, donde ya se registran contagios aislados y se analiza reforzar controles en aeropuertos y espacios masivos.
Mientras tanto, instituciones científicas trabajan para determinar la eficacia de las vacunas actuales frente al nuevo virus. La comunidad médica insiste en que la prevención es clave y que las medidas adoptadas buscan evitar un desborde del sistema sanitario en pleno invierno europeo.





