Leandro Paredes viajó a Italia durante el receso y asistió a un partido de la Roma en el estadio Olímpico, donde siguió de cerca la actuación de Paulo Dybala. El movimiento no pasó desapercibido y alimentó las versiones sobre un posible intento de seducción para que el delantero argentino sume su futuro al proyecto de Boca.
La relación entre ambos futbolistas, forjada en la selección argentina y en distintos clubes europeos, es un factor clave que ilusiona a los hinchas. La presencia de Paredes en Roma fue interpretada como un gesto de cercanía y respaldo, en un contexto en el que el nombre de Dybala vuelve a sonar con fuerza en cada mercado de pases.
El atacante cordobés atraviesa un momento de definiciones en su carrera, con un contrato que se acerca a su tramo final y un futuro aún abierto. En ese escenario, Boca aparece como una posibilidad que despierta expectativa, especialmente por el peso simbólico que tendría su llegada al fútbol argentino.
Desde el entorno xeneize ven con buenos ojos cualquier acercamiento que pueda facilitar un eventual regreso de figuras de jerarquía. La chance de reunir nuevamente a Paredes y Dybala, campeones del mundo con la selección, suma atractivo deportivo y mediático.
Por ahora no hay confirmaciones oficiales ni negociaciones formales anunciadas, pero el viaje del mediocampista y su presencia en el Olímpico reavivaron la ilusión y mantuvieron encendida la expectativa de los hinchas.





