El cierre de diciembre sin sobresaltos se convirtió en uno de los principales logros económicos del gobierno de Javier Milei. Tradicionalmente asociado a crisis cambiarias y financieras, el último mes del año volvió a ser una prueba de fuego que esta vez no derivó en escenarios de emergencia.
Especialistas señalan que la menor emisión monetaria, la fuerte contracción del gasto y una estrategia coordinada entre el Tesoro y el Banco Central ayudaron a contener las tensiones. A esto se sumó una actitud expectante de los mercados, que siguieron de cerca cada movimiento del equipo económico.
El rol de Luis Caputo fue central en la administración de los vencimientos de deuda y en el manejo del frente financiero. El objetivo fue evitar shocks que alteraran la calma cambiaria y sostener la confianza en el programa económico en marcha.
Aunque persisten desafíos estructurales, el resultado de diciembre representa un punto de inflexión frente a experiencias pasadas. Para el Gobierno, haber atravesado ese mes sin crisis refuerza la narrativa de un cambio de rumbo y le da margen para avanzar con su agenda económica en el nuevo año.





