El cierre definitivo de MTV marca el final de una era que transformó para siempre la relación entre la música, la televisión y la cultura juvenil. Desde su irrupción en los años 80, el canal redefinió la manera de consumir canciones, imponiendo el videoclip como formato central y convirtiendo a los artistas en íconos visuales además de musicales.
MTV no solo difundió música: creó tendencias, lenguajes y estéticas que atravesaron generaciones. Sus señales gráficas, conductores irreverentes y programación innovadora construyeron una identidad propia que influyó en la moda, la publicidad y la forma de comunicar de los medios.
Su despedida simboliza también el cierre de una etapa previa al dominio del streaming y las redes sociales, cuando la televisión todavía marcaba el pulso de lo que era nuevo, disruptivo y masivo.





