La posibilidad de avanzar en un acuerdo repo con participación china volvió a encender el debate sobre la estrategia financiera del Gobierno nacional. La operación, pensada para fortalecer las reservas del Banco Central, puso en evidencia la dificultad de cumplir con la promesa presidencial de cortar con la dependencia de los grandes centros de poder económico.
Desde el entorno de Javier Milei sostienen que el recurso a este tipo de financiamiento responde a una coyuntura crítica y no implica un giro estructural en la política exterior ni económica. Sin embargo, el hecho de que China vuelva a ocupar un rol central en las negociaciones generó ruido, tanto en el plano político como en los mercados.
El episodio dejó al descubierto una tensión de fondo: la necesidad inmediata de dólares frente a un modelo que plantea una fuerte reducción del vínculo financiero con otros Estados. En ese contexto, el repo aparece como una solución de corto plazo que, lejos de cerrar el debate, reaviva la discusión sobre los límites reales de la independencia económica argentina.





