El último índice del año reflejó incrementos desiguales entre rubros, con fuerte impacto de los servicios y algunos productos de consumo masivo.

El 2,8% de inflación registrado en diciembre estuvo impulsado principalmente por aumentos en alimentos y bebidas, junto con subas en servicios vinculados al hogar, transporte y esparcimiento. Estos rubros tuvieron un peso determinante en el índice general, especialmente en el contexto de mayor consumo propio de fin de año.

Según el informe oficial, algunos precios estacionales mostraron variaciones superiores al promedio, mientras que otros sectores mantuvieron una evolución más contenida. El comportamiento heterogéneo de los rubros volvió a marcar la diferencia entre los hogares, dependiendo de sus patrones de consumo y nivel de ingresos.

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