Desde hoy, los teléfonos celulares importados dejaron de pagar aranceles de importación, una medida que impacta de forma directa en los precios finales que pagan los consumidores en todo el país.

Con la quita del arancel del 16%, los equipos importados pasan a tener una reducción estimada de entre 12% y 18% en el precio final, según el modelo y la marca. En términos concretos, un celular que hasta ayer se vendía a $1.000.000 debería comenzar a ofrecerse en torno a $820.000 a $880.000, siempre que la baja se traslade efectivamente al mostrador.

En gamas medias, equipos que costaban $500.000 podrían pasar a valer entre $410.000 y $440.000, mientras que en los modelos premium la diferencia puede superar los $150.000 por unidad. Desde el Gobierno de Argentina remarcaron que el objetivo es aumentar la competencia y aliviar el bolsillo de los consumidores.

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