Nuevos documentos incorporados a la causa revelan que el choque de trenes estuvo precedido por reiteradas advertencias técnicas que señalaban fallas en la infraestructura ferroviaria. Los informes, elaborados meses antes del accidente, alertaban sobre problemas que podían comprometer la seguridad de la circulación.
Especialistas en transporte sostienen que la falta de intervención frente a estas señales de alerta fue determinante. En varios casos, los reportes hablaban de soluciones parciales o postergadas, sin una revisión profunda del sistema.
Tras la tragedia, el gobierno anunció una auditoría integral de la red ferroviaria y la revisión de los protocolos de mantenimiento. Mientras tanto, la investigación judicial avanza para establecer si hubo negligencia y para definir eventuales sanciones administrativas o penales.





