En la previa de la votación de la Ley de Glaciares, el debate volvió a poner sobre la mesa una discusión estructural para la Argentina: cómo crecer sin improvisar y cómo producir sin poner en riesgo recursos estratégicos.

La senadora Flavia Royón fue contundente al plantear que la discusión no puede darse desde la comodidad de ciertos sectores alejados de la realidad productiva del interior. “Yo los invito a ustedes a la Puna argentina y a muchos lugares donde no tienen una opción para tener un trabajo digno”, afirmó, cuestionando las miradas que opinan sobre desarrollo sin contemplar las necesidades concretas de las provincias.

Royón recordó además el caso de Vaca Muerta y planteó una pregunta directa: “¿Cuál sería hoy la Argentina sin Vaca Muerta?”. La comparación no es casual. Ese proceso también atravesó debates ambientales intensos, pero avanzó con marcos regulatorios y discusiones técnicas.

En ese sentido, la Ley de Glaciares aparece como una herramienta para ordenar el crecimiento: proteger reservas estratégicas de agua sin clausurar la posibilidad de desarrollo.

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