La tensión en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo tras una ofensiva lanzada por Irán contra Israel, que incluyó bombardeos sobre Jerusalén. La ciudad volvió a quedar en el centro del conflicto, con sirenas, explosiones y operativos de emergencia.
Los misiles utilizados forman parte del arsenal estratégico iraní y marcan un endurecimiento en la confrontación. Aunque muchos fueron interceptados, algunos lograron atravesar las defensas, generando daños y escenas de caos en distintos sectores.
El ataque se enmarca en una serie de enfrentamientos que vienen escalando en las últimas semanas, con respuestas militares de ambos lados. La situación mantiene en vilo a la población y a las autoridades.
En este contexto, crecen los temores por una posible ampliación del conflicto a otros países de la región, lo que podría tener un impacto aún mayor a nivel global.





