A seis años del crimen de Fernando Báez Sosa, uno de los condenados por el caso, Lucas Pertossi, rompió el silencio desde la cárcel y aseguró que no participó directamente del ataque. “Yo nunca lo toqué”, afirmó, en una declaración que vuelve a poner el foco sobre uno de los hechos más conmocionantes de los últimos años en la Argentina.
El joven fue condenado junto a otros integrantes del grupo de rugbiers por el asesinato ocurrido en Villa Gesell en 2020. Durante el juicio, las pruebas incluyeron testimonios, videos y peritajes que reconstruyeron la golpiza en la puerta de un boliche, lo que derivó en duras condenas para los acusados.
En su reciente testimonio, Pertossi sostuvo que su rol en la secuencia fue distinto al que determinó la Justicia y que no tuvo intervención directa en los golpes que provocaron la muerte de la víctima. Sus declaraciones reavivan el debate sobre las responsabilidades individuales dentro del grupo.
A pesar de sus dichos, la condena en su contra continúa firme. El caso sigue siendo un símbolo del reclamo social contra la violencia grupal y mantiene una fuerte carga pública, especialmente por el impacto que generó en la sociedad argentina.





