Mientras países como Chile y Perú lideran la generación de empleo minero, Argentina aún se encuentra por detrás. Sin embargo, el avance del RIGI podría cambiar el escenario.

La minería es uno de los motores clave de empleo en América Latina, con cifras que muestran una fuerte disparidad entre países de la región. Actualmente, Argentina registra alrededor de 38.000 empleos directos en el sector, muy por debajo de otras economías mineras. En contraste, Chile encabeza el ranking con cerca de 286.000 puestos directos, seguido por Perú con 264.000.

Otros países también muestran un desarrollo significativo en la generación de empleo minero. Brasil y Colombia alcanzan los 250.000 empleos directos cada uno, mientras que Bolivia supera los 150.000. Incluso Ecuador, con una industria más reciente, ya genera alrededor de 50.000 puestos de trabajo directos vinculados a la actividad.

En este contexto, el potencial de crecimiento de Argentina es significativo. De avanzar los proyectos pendientes en el marco del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el país podría superar el millón de empleos relacionados con la minería, entre directos e indirectos. Esto posicionaría al sector como uno de los pilares del desarrollo productivo y laboral, acercando a Argentina a los niveles de empleo que hoy exhiben sus principales competidores regionales.

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