La Justicia avanzó en la investigación por la muerte de Sofía Devries y resolvió imputar al instructor de buceo que la acompañaba. La joven de 23 años falleció durante una inmersión en Puerto Madryn mientras realizaba una práctica en aguas profundas. El caso dio un giro a partir de la hipótesis fiscal sobre posibles fallas en la supervisión.

Según la acusación, el instructor habría actuado en contra de los protocolos de seguridad establecidos para la actividad. La Fiscalía sostiene que su conducta pudo haber sido negligente al no garantizar condiciones adecuadas durante la inmersión. Este punto será central en la audiencia de apertura de la investigación.

La reconstrucción indica que la joven quedó en una zona profunda sin la asistencia necesaria en un momento crítico. En ese contexto, habría sufrido una crisis que derivó en su muerte por ahogamiento. Ahora la causa buscará determinar responsabilidades penales en torno a lo ocurrido.

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