El caso de Brisa Pereyra vuelve a generar conmoción al cumplirse más de una década de su desaparición. La niña tenía apenas 5 años cuando fue vista por última vez en el sur de la Ciudad de Buenos Aires. Desde entonces, no hay rastros firmes que permitan esclarecer qué ocurrió.

Según las reconstrucciones, la menor desapareció en julio de 2015 en un contexto familiar complejo. Su padre aseguró haberla dejado cerca de la casa de un familiar, pero nunca volvió a saberse de ella. Lo llamativo es que la denuncia se realizó tiempo después, lo que complicó la investigación desde el inicio.

A lo largo de los años surgieron distintas hipótesis, pero ninguna logró confirmarse. La falta de pruebas concretas y las inconsistencias en los relatos marcaron el avance de la causa. Hoy, el caso sigue siendo un misterio y un símbolo de las deudas pendientes en la búsqueda de personas.

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