La actividad metalúrgica cayó 4,1% en marzo. El dato confirma la continuidad de la tendencia negativa en el sector. Se suma a una serie de indicadores en retroceso.
El nivel de uso de la capacidad instalada alcanzó un piso de los últimos cuatro años. Esto implica que gran parte del aparato productivo está ocioso. La situación refleja una caída sostenida en la actividad.
Las empresas enfrentan baja demanda y márgenes ajustados. El impacto se extiende a distintas regiones del país. También se registran efectos en el empleo del sector.





