La balanza comercial argentina mostró un fuerte aporte del sector energético. En los últimos registros, explicó el 43% del superávit total del país. Esto refleja un cambio estructural en la matriz exportadora.

El crecimiento de las exportaciones energéticas y la caída de importaciones fueron factores clave. La mayor producción local permitió mejorar el saldo externo. Así, la energía gana protagonismo dentro del comercio internacional argentino.

Este desempeño posiciona al sector como un pilar de la economía. Su evolución impacta directamente en las cuentas externas. Por eso, su desarrollo es seguido de cerca por analistas.

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