Un grupo de trabajadores lleva adelante un reclamo tras más de 300 días sin cobrar sus salarios. La protesta incluyó medidas de visibilización como la quema de cubiertas frente a la fábrica. En ese contexto, surge con fuerza el pedido de que la planta pase a manos de sus empleados.
La falta de pago y la paralización de la actividad generaron una situación límite. Los trabajadores advierten que no cuentan con alternativas para sostener sus ingresos. La ausencia de respuestas empresariales agrava el conflicto.
Ante esta crisis, plantean la posibilidad de gestionar la fábrica como salida al conflicto. La iniciativa busca preservar las fuentes laborales frente al cierre o abandono. El escenario sigue marcado por la incertidumbre y la tensión.





