El sector automotor acumula más de 130 mil vehículos sin vender, según un informe basado en datos de concesionarias. El volumen excede los niveles considerados saludables y refleja un freno en el mercado. En algunos casos, hay unidades que llevan varios meses sin salida.

La desaceleración de las ventas está vinculada a factores económicos que afectan el consumo. La pérdida de poder adquisitivo y las condiciones de financiación impactan directamente en la decisión de compra. Además, la llegada de nuevas marcas refuerza la expectativa de precios más bajos.

El contexto genera incertidumbre en toda la cadena comercial. Las concesionarias buscan adaptarse a un escenario más competitivo y con menor rotación. La presión por ajustar precios aparece como una de las posibles respuestas del sector.

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