Tras la quiebra de SanCor, distintas empresas comenzaron a competir por la compra de sus activos. Se trata de al menos seis grupos, entre nacionales e internacionales, interesados en quedarse con plantas y marcas. La operación se enmarca en el proceso judicial de liquidación.
La cooperativa llegó a esta instancia luego de una prolongada crisis que incluyó caída de producción, deudas y cierre de unidades. Finalmente, la imposibilidad de cumplir con sus compromisos derivó en la quiebra decretada por la Justicia. Esto marcó el final de una etapa clave en la industria láctea.
El interés de los inversores muestra que, pese al colapso, aún existen segmentos con potencial dentro de la empresa. La resolución del proceso definirá el futuro de esos activos. También marcará el impacto en el sector lácteo argentino.





